Oveja Negra

Evita y la Revolución inconclusa del peronismo


22 de julio de 2023

Oveja Negra

El profesor David Acuña reflexiona sobre el legado de Eva Perón. A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad. “La experiencia peronista duró tan solo diez años, lo suficiente para reconfigurar un país bajo otros paradigmas de orden y poder. Aun así, la Revolución Peronista quedó inconclusa ahogada entre bombardeos, fusilamientos, cárcel y proscripción.”

Por David Acuña

La década de los 90, con su proclamación de “Fin de la Historia” decretando la muerte de los grandes relatos de redención social y la implantación Consenso de Washington, fue el escenario perfecto para que el Menemato se llevara puesto los postulados más esenciales de la doctrina justicialista, el pejotismo suplantara al Movimiento, la tecnocracia desplazara a la militancia y la traficación ideológica nos hablara de la necesidad de aggiornarnos a un pragmatismo demasiado parecido a la traición a la Patria. Y todo en aras de ingresar al llamado Primer Mundo por la puerta de servicio y las relaciones carnales.

La consolidación del modelo de valorización financiera iniciado con Martinez de Hoz, combatido por el movimiento obrero y las organizaciones populares, terminaba siendo un éxito con un PJ inficionado por Álvaro Alsogaray, Adelina Dalesio de Viola, Domingo Cavallo y demás caterva de neoliberales nacidos del proceso dictatorial.

La democracia de baja intensidad que sobrevino en 1983 y que volvió a ser vilipendiada con la reforma constitucional de 1994, se fortaleció de la mano de Néstor Kirchner recuperando la Tercera Posición y la Justicia Social como ejes vertebradores de una estrategia que volvía a colocarnos en clave antimperialista (NO al ALCA y al FMI), de la mano de Sudamérica (UNASUR) y de cara a nuestro pueblo (distribución de la riqueza con paritarias al alza).

Hoy, nuestro país se encamina a un proceso electoral donde las dos coaliciones políticas con posibilidades ciertas de hacerse con la primera magistrature, llevan como agenda de certezas una serie de postulados y principios más cercanos al noventismo que a la Década Ganada, como si no se hubiera aprendido la enseñanza de que por ese camino se terminó en la crisis del 2001.

Este próximo 26 de julio se cumplirá un aniversario más del pase a la inmortalidad de la compañera Evita, rostro plebeyo del peronismo. Nacida por fuera de las normas esperadas para un matrimonio consolidado y dirigente gremial de una actividad poco recomendable para una joven de bien, defendió a capa y espada su amor por un coronel que se sentía más a gusto codeándose con sindicalistas que con los de su misma condición castrense. Es que, a Evita, como a Perón, mientras más el poder y las pacatas costumbres los apretaban, más se recostaban en los obreros y los grasitas.

La experiencia peronista duró tan solo diez años, lo suficiente para reconfigurar un país bajo otros paradigmas de orden y poder. Aun así, la Revolución Peronista quedó inconclusa ahogada entre bombardeos, fusilamientos, cárcel y proscripción.

La Evita insumisa ante la oligarquía e inmune ante la lisonjera alcahueta, se preocupó por consolidar un legado doctrinal capaz de guiar al movimiento popular más allá de la finitud de sus conducciones. Entre marzo y abril de 1951 dicta una serie de charlas en la Escuela Superior Peronista. Las mismas se publicaron con el tiempo bajo el título de “Historia del Peronismo”. Las reflexiones volcadas en ellas estaban destinadas a fortalecer la doctrina justicialista en la militancia de aquel entonces. En el aniversario de su fallecimiento y en momentos de desertificación ideológica, creemos oportuno rescatar algunas de sus intervenciones, realmente memorables:

  •  “Las masas no tienen conciencia colectiva, conciencia social; los pueblos son, en cambio, masas que han adquirido conciencia social. Es como si los pueblos tuviesen alma, y por eso mismo sienten y piensan, es decir, tienen personalidad social y organización social”.
  • Yo le tengo miedo al espíritu oligarca, por una simple razón. El espíritu oligarca se opone completamente al espíritu del pueblo. ¿Cuál es el espíritu oligarca? Para mí, es el afán de privilegio, es la soberbia, es el orgullo, es la vanidad y es la ambición.
  • El peronismo que nace el 17 de octubre es la primera victoria real del espíritu del pueblo sobre la oligarquía. La Revolución Francesa, tal como la historia lo atestigua no fue realizada por el pueblo, sino por la burguesía […] El pueblo siguió a la burguesía, pero ésta no respondió honrada y lealmente a ese pueblo, que se jugó la vida en la calle.
  • La Revolución Francesa quiso suprimir, y lo consiguió, hasta con la guillotina, al privilegio aristocrático, pero trajo al mundo el concepto de la libertad individual absoluta, creando con ese concepto otros privilegios, como el de la riqueza, que condujo luego rápidamente al capitalismo. 
  • La revolución rusa también quiso suprimir a la oligarquía aristocrática, utilizando para ello al pueblo, cuya reacción violenta provocó también la muerte de los zares. Pero después se creó en Rusia una nueva oligarquía: la de unos cuantos hombres que no consultan al pueblo, sino que simplemente lo llevan hacia donde quieren.
  • El peronismo nacido el 17 de octubre es una victoria del auténtico pueblo sobre la oligarquía. Y para que esa victoria no se pierda, como se perdió la Revolución Francesa y la revolución rusa, es necesario que los dirigentes del movimiento peronista no se dejen influenciar por el espíritu oligarca […] Hay que aplaudir y gritar menos y actuar más.
  • ¿Por qué Perón y el pueblo argentino decidieron unirse para tomar el gobierno de la Nación? Para liberarse del imperialismo y del fraude. Porque el pueblo estaba cansado de la gente que ocupaba el gobierno y había perdido la esperanza; estaba cansado del fraude y decidió formar con el coronel Perón una sola fuerza, para lograr sus justas reivindicaciones, pero también para liberarse de la oligarquía, del imperialismo y de los monopolios internacionales.
  • La mayor parte de los peronistas están de acuerdo, y en eso coinciden todos los peronistas, con que el peronismo es una cosa completamente distinta del comunismo. Pero de lo que todos no están convencidos es de que el peronismo también es absolutamente distinto del capitalismo […] El capitalismo tiene su propio fin en el dinero. El justicialismo de Perón tiene su fin en el hombre. Ahí está la gran diferencia.

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